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Carta para mi hija Agostina desde un viejo cuaderno
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¿Sabés Ago?, tengo entre mis manos un viejo cuaderno, quizás intentó quedarse con los recuerdos de tantas cosas que suceden en la vida de un médico: anotaciones, recetas, cuentas no pagas y por qué no, obras sociales pendientes. Todo un sin fin de historias vividas, silencios, comentarios y secretos con los compañeros de quirófano, aquellos que comparten todos tus días, tus sonrisas, el stress que nos acorta la vida y también momentos como este, en que las lágrimas te desgarran el alma.
          ¿Sabés Ago? este cuaderno tiene la mitad de tus años, en él no se confunden las fechas, los nombres de los pacientes ni sus operaciones. Pero sí en tus anotaciones y en los números telefónicos de tus amigos se me pierde la vida, los tiempos y los sueños que nos dejan.
          Como palabras cruzadas se entremezclan mis direcciones y frases célebres con tus dibujos, algunos tienen sentido, otros no tienen forma, pero todos tienen el mismo amor y humor que siempre supiste expresar. Tus palabras escritas son lo que me quedan: "PAPI TE AMO CON TODO MI CORAZÓN" , "MAÑANA DESPERTAME TEMPRANO"," MARTÍN TE AMO", "A RODRIGO LO RE-QUIERO". Todo esto es la vida misma, esa vida que nos toca, nos abraza y nos confunde, pero que nos aferramos a ella para crecer amar y preguntar:

  • Papi, ¿qué se siente al luchar por un paciente?
  • ¿Qué sentís cuando salvás una vida?
  • ¿Qué se siente cuando ponés todos tus esfuerzos y el paciente no resiste la lucha?
  • ¿La reencarnación existe?
  • Porque no me explicás, ¿cómo se donan los órganos?
  • ¿Por qué la gente no toma conciencia del ser humano que sufre?
  • ¿Cómo al malo lo toman siempre como ejemplo y los valores de este mundo se van cambiando?
  • Papi, no quiero que te quedes solo.
  • Viejito, quiero ser médico como vos para salvar vidas.
  • Tu especialidad me gusta, pero no la haría.

        Querida Ago: esas preguntas tienen respuesta, hay que poner día a día tu fe, poner lo mejor de vos y todo lo que tenés para aliviar al que sufre, apostando todo sin temor a equivocarse. Mirar sus rostros, entender sus gestos y apretando sus manos darles tu aliento.
         Pero Ago: en la vida hay también preguntas sin respuesta, y hoy ante mi viejo cuaderno, no tengo más preguntas ni puedo yo darte más respuestas.
         Papi, ¿qué se siente cuando no podés salvar una vida?
        ¿Qué se siente apretar la mano del ser que más amás y juntas tu corazón para que los latidos se confundan?
        ¿Qué se siente cuando rezás para esperar solamente un milagro?
        ¿Qué sentís cuando te aferrás a ese aliento muy pequeño de vida y lo tratas de mantener como a una llama para que no se extinga?
        ¿Qué se siente cuando la vida se apaga y el espacio que vos llenaste, lo arrebata la ausencia?

        AGO: quizás en esa vida mejor, la que nadie conoce, nos inunde la luz eterna y nos embriague la paz que todos merecemos. En esa vida podré abrazarte con todas mis fuerzas, mirarte a los ojos y contestarte todo aquello que nos quedó sin responder.
       
Superaste mis palabras con tu ejemplo y en tu rápida partida final, soplaste vida para seguir viviendo en seis personas más, ellos seguirán mirando a través de tus ojos y latiendo emociones con tu corazón.
        AGO: ves que se puede dar vida y perpetuarse en todos aquellos que se aferran a un milagro como el que vos hiciste.
        Lástima hija mía que nos quedo gran parte del camino para seguir abrazados y para continuar conversando.

TE AMO Y TE SEGUIRÉ AMANDO EN ESTA Y EN LA OTRA VIDA.
TE BESA ETERNAMENTE ,
TU PADRE

Un soplo de vida

Nota de ultraguia: Agostina una adolescente de 16 años, murió en enero del 2000, cuando un automóvil la atropelló en Playa Unión, localidad de Rawson provincia del Chubut - Argentina. Sus órganos hoy hacen que vivan y viven en seis personas. 
Donemos los órganos incucai