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La historia de Ana
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ESTA ES UNA HISTORIA REAL...
        Esta es una historia real que me pasó a mí y que todavía no terminó. Sucedió por el mes de abril, por problemas en la conexión con el servidor, un día me atiende un joven, -en realidad todos son jóvenes en ese tipo de trabajo-, y fue muy gentil, se ofreció a evacuar toda consulta técnica que necesitara, y así me dio su dirección de e mail. Pasó el tiempo y un día me animé a pedirle ayuda, gracias va y viene siempre de Ud., entonces un día me llegan 2 e mail con humor de servicio técnico y se los mando, además de un gracias recibo ¿aceptas conocernos?. Lo primero que hice fue decirle soy casada, tengo 44 años... pensé: acá se termina todo. Pero no, recibo ¡Qué interesante! Y me cuenta sobre él. Tiene 25 años.... del Ud. pasamos al vos, del chau al beso del beso adónde... y a conocernos cada vez más, hasta confesarnos que nos queríamos. Yo no daba más de miedo de ser descubierta, hasta que encontramos la solución en una casilla gratuita de Internet, allí teníamos toda la libertad y no había riesgos para mi. Llegamos a tener una conexión tal como nunca la había logrado con nadie, si se acordaba de mi a las 2 o 2,30 de la noche, a mi me despertaba, sentía como un llamado y clic, lo que jamás me pasó me pasaba, al consultarle me lo confirmaba. Llegamos hasta soñar lo mismo al mismo tiempo, poco antes de conocernos personalmente, una noche a las 6 me despierto toda excitada, sobresaltada, con la sensación que hay alguien más en mi dormitorio, había soñado una magnífica relación sexual con alguien que no conocía, ese mismo día le consulto y me dice si a las 6 más o menos me desperté con calor intenso, agitado y me tuve que levantar estaba soñando que ... lo mismo.

        Llegamos a conocernos y por distintas cuestiones no pasamos del café. Pero fue maravilloso, volvía a sentir, a desear. Tras muchos largos años de casada, donde se pasa de la pasión a esa amistad especial entre cónyuges, él me movilizó, me sacó del aburrimiento y del letargo.

        Como se fue diluyendo, busqué la forma de volverme a comunicar, pero con una identidad nueva. Al principio sospechó luego se olvidó, llegué a saber que piensa de mi y que le pasó conmigo. Con mi nueva personalidad llegué a tener sexo por Internet, algo impensado para mi unos pocos meses atrás. Pero ya no alcanzaba y era inevitable el encuentro, algo imposible porque ya nos conocíamos Entonces me despedí.

        Para mi cumpleaños me prometió una charla franca y todavía lo espero.
        Gracias Internet

Ana 45 años Buenos Aires (Argentina) sobre.gif (96 bytes)