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Las tiritas blancas
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 Después de muchos veranos volví a mi viejo club de sindicato, aún seguía afiliada. Habían pasado unos 10 años. Allí aprendí a nadar , tenía unos 11 o 12 años, iba con mi mamá y hermana, teníamos un muy viaje muy largo y por eso salíamos temprano para llegar a las l0 de la mañana, mi papá no iba por cuestiones de su trabajo. Eran nuestras vacaciones. Además hacía algo de tenis, paleta sobre frontón y lo que más me gustaba: patín. Me probaron para competencia de velocidad, y no se porqué mis padres no me autorizaron. Eso si a NADAR!! Y aprendí y según dicen no lo hacía mal, hasta llegué a competir para otro club.

         Volví y estaba todo igual, seguía pulcro, poca gente y el mismo guardavidas –alías bañero- . Aquél que alardeaba de sus músculos colgándose de los parantes del trampolín, para que nuestras jóvenes mamás lo miraran. Seguía con sus sesiones de gimnasio, algo más gordo y mayor pero con todos sus músculos al aire, ahora tendría unos 50 y algo , y seguía con su costumbre de colgarse del trampolín .

Yo para ese tiempo había adquirido la costumbre de tomar sol y cuando sacaban a los menores de la pileta entraba y comenzaba a nadar, cada día unos cuantos largos más, lo que no había cambiado era mi falta de comunicación con la gente. Con el guardavidas un Hola y una Hasta mañana.
Pasó un verano y llegó el siguiente, todo igual, a fin de temporada llegaba a nadar una hora y media. Un día me avisa la fecha de cierre , a lo que le digo , -Gracias pero hoy es mi último día y pienso nadar más que nunca.
-¿Te puedo acompañar?
Acompañar a un nadador casi no tiene sentido pero si quiere...
Íbamos ida y vuelta y cada tanto un respiro en la parte baja, yo pensaba , debemos parecer una ballena con su ballenato.
-¿Sabes me acuerdo muy bien de tu mamá, sigue tan linda?
-Si siempre lo fue
-
Venían de lejos

Todavía vivo allí.
Ida y vueltas en la pileta.
-¿Querés hacer que te ahogas y te salvo?
-No gracias.
-Entonces tratame de hundir
-No gracias y seguíamos ida y vueltas
-Vos aprendiste a nadar acá con la profesora Susana. Eras la más linda de todas!
-Gracias.
-No de nada, llamabas la atención!
Y yo pensaba , si él tendría unos 40 y algo , como se pudo fijar en una nena de 11 o 12 años...? Y seguíamos nadando.
-Un verano usaste malla roja
-Si!!
-Pero al siguiente tenías una azul oscura con tirita banca como breteles....te quedaba muy bien... qué cuerpo...
-Glup! Miro el reloj de la pileta y le digo
–Si es verdad pero me voy , se me hace tarde, será hasta el próximo verano
Y huí.
Al año siguiente no fui y nunca más volví.
Esto me sucedió, yo tendría 22 o 23 años .

Graciela 45 años Prov Bs As (Argentina)